En opinión de El Profe: El eterno huracán en Desarrollo Urbano en Bahía de Banderas
- Entre “no robar, no mentir”… y las tentaciones que nunca se van
Desarrollo Urbano y Ordenamiento Territorial es esa dependencia del Gobierno de Bahía de Banderas que nunca duerme tranquila, y no porque trabajen de sol a sol, sino porque siempre está en el “ojo del huracán”. Y cómo no, si por ahí han pasado las historias más jugosas de corrupción, exfuncionarios que amanecieron millonarios, exregidores que hicieron dieta de “moches” y exalcaldes con el estómago satisfecho. Todo el mundo lo sabe, pero nadie lo prueba.
Ahora, con el alcalde Héctor Santana García en el timón, hubo cambios en la titularidad y jefaturas. Entró Julio Sergio Santoyo Martínez a dirigir la oficina, y con él llegó otra marejada mediática. De paso, un grupo de empleados ventiló en redes —y presuntamente ante instancias oficiales— una carta denunciando supuestas broncas de acoso laboral y sexual contra algunos funcionarios. Con pruebas o sin ellas, el escándalo ya está servido, y de nuevo la piedra cae en el zapato del Presidente Municipal.
El mismo Presidente que les repite como mantra a sus funcionarios el “no robar, no mentir y no traicionar”, y que les advierte públicamente que “no se les suba, llegamos a servir, no a robar” ha dicho. Discursos impecables, pero, ¿alguien le avisa que las denuncias siguen saliendo de Desarrollo Urbano? Porque una cosa es indicarles, se apeguen a los principios de transparencia y responsabilidad ética, pero otra muy distinta es que en la trinchera le hagan caso.
En realidad, en la actualidad ya no es tan fácil robar —no por honestidad, sino porque la normatividad es tan estricta que hasta los “moches” saldrían en acta de cabildo—. Los desarrolladores no son tontos, no se dejan robar tan fácil. Así que, si no hay pruebas ni denuncias formales, estamos frente a otro capítulo de la vieja telenovela municipal, entre “egos, grillas y rumorología”, golpeteo entre ellos mismos.
Pero cuidado, ya que el ruido político desgasta más que el trabajo administrativo. Por eso urge que el alcalde Héctor Santana ponga el tema sobre la mesa en su próxima rendición de cuentas y que Santoyo Martínez, el nuevo director, meta orden y saque la escoba, ya que todo apunta es un tema de desarrollo organizacional. Porque mientras sigan los chismes y las intrigas al interior, el huracán no va a pasar… y aquí ya sabemos que, en Bahía de Banderas, cuando el río suena, es porque alguien anda moviendo las piedras.
“Porque en Bahía de Banderas el problema no es que falten reglas, es que sobran manos dispuestas a doblarlas.” Va.
