En Opinión de El Profe – Réplica a mis amigos el Senador Pavel Jarero y mi paisano Pedro Saúl Enríquez
La izquierda invisible y la derecha inexistente
*Héctor Santana como excepción que confirma la regla
*Entre el mito ideológico y la realidad administrativa
Por Nayar Araiza López
A ver, a ver, en México no hay izquierda ni derecha. Lo que tenemos es una República sostenida por un Pacto Federal, con un «sistema presidencial» que administra el presupuesto público bajo reglas claras del Derecho Administrativo, amparado en la Constitución General y las particulares de cada Estado.
Somos, además, una economía dependiente y capitalista (subdesarrollada, sí, pero capitalista al fin) de libre mercado y sometida a la dinámica del comercio internacional. ¿Izquierda? No la veo. Los programas sociales no son socialismo, son políticas públicas de bienestar, que cumplen con la finalidad del Estado, el “bien común” o «bienestar general», el más alto de los bienes según la Teoría del Estado y Aristóteles.
Conviene recordar que existen tres poderes, Ejecutivo, Legislativo y Judicial, independientes entre sí, y tres niveles de gobierno con autonomía, Federal, Estatal y Municipal. Criticar o señalar las fallas de cualquiera de ellos no equivale a estar “en contra” de un gobernante en particular.
Ejemplo concreto, Héctor Santana García, presidente de Bahía de Banderas por MORENA.l, su desempeño no se mide por los resultados (o la falta de ellos) del Gobierno Federal de Claudia Sheinbaum, ni por la nomenclatura corrupta de su partido a nivel nacional. Su forma de gobernar, dicho sea de paso, es ejemplo nacional, que se traduce en eficiencia, eficacia, transparencia y rendición de cuentas.
En resumen, lo reitero, la ideología es un fantasma útil para el discurso izquierdozo y para el debate político, pero la realidad mexicana se juega en la administración pública, en la capacidad de cada nivel de gobierno para cumplir con lo que promete. Lo demás es ruido, y aquí indiscutiblemente que a nivel municipal el alcalde Héctor Santana García es la excepción que confirma la regla, lleva la delantera, no solo en Nayarit, sino en la mayoría de municipios de México. Va.
