Bahía de Banderas

«La planta de tratamiento se está cayendo a pedazos»: OROMAPAS

  • La «megaptar» fue inaugurada en 20218 con una inversión de 245 millones de pesos por el entonces gobernador Antonio Echevarría y los secretarios federales Rafael Pacchiano de SEMARNAT, y Roberto Ramírez de la Parra de CONAGUA

La planta de tratamiento de aguas residuales de San Vicente, en Bahía de Banderas, se encuentra al borde del colapso. A pesar de haber sido inaugurada con bombo y platillo el 24 de enero de 2018 —con una inversión de 245 millones de pesos durante el gobierno de Antonio Echevarría— hoy enfrenta un grave deterioro. La operación estaba concesionada a una empresa privada que, según autoridades municipales, no cumplió con sus responsabilidades.

Ante la emergencia ambiental y operativa, el Gobierno Municipal de Bahía de Banderas ha iniciado un proceso urgente para que el organismo operador del agua potable, OROMAPAS, retome el control de la planta. Con la aprobación del Cabildo y en consenso con la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) y la empresa concesionaria, se ha comenzado la revocación del contrato de concesión.

Una decisión necesaria pero costosa

El primer paso fue llegar a un acuerdo entre las partes, cumpliendo con los requisitos establecidos en el contrato, así como obtener el aval de CONAGUA para concretar la terminación anticipada de la concesión. Este proceso implica un compromiso económico importante: el municipio deberá asumir un pago mensual de 5 millones de pesos.

El alcalde Héctor Santana informó que se destinarán 12 millones de pesos para dar mantenimiento urgente a la planta, que hoy no cumple con su función de tratar adecuadamente las aguas residuales.

«Vamos a seguir pagando cerca de un millón 300 mil pesos mensuales al financiamiento, y alrededor de 2 millones más en mantenimiento. Aun así, estimamos un ahorro mínimo de un millón de pesos al mes. Pero lo más importante es garantizar que las aguas negras sean realmente tratadas, cosa que hoy no está ocurriendo», expresó el presidente municipal.

Condiciones críticas e intervención urgente

Jesús Mejía, director de OROMAPAS, señaló que tras un análisis técnico y financiero, se concluyó que con una inversión inicial de 11 millones de pesos se puede rehabilitar la planta.

«Hoy la planta está en pésimas condiciones: el cárcamo está inundado, parece una alberca; los equipos están sumergidos y las bombas no funcionan. Es urgente tomar control de la planta para rehabilitar los equipos y tratar eficientemente las aguas negras, porque literalmente se está cayendo a pedazos», advirtió.

A pesar de las múltiples multas por incumplimientos operativos, la empresa concesionaria habría preferido pagarlas antes que invertir en el mantenimiento necesario, según declaraciones oficiales.

Impacto financiero y operativo

Actualmente, se encuentra en proceso la firma del convenio modificatorio, que contempla el pago del 50% del capital de riesgo, la línea de crédito y los costos fijos y variables de operación. El municipio también asumirá el pago total del crédito bancario contraído por la empresa.

Con esta medida, OROMAPAS espera reducir los costos operativos, especialmente en consumo eléctrico y nómina, ya que anteriormente se manejaban sueldos considerados excesivos. En días recientes, la Junta de Gobierno del organismo autorizó la creación de 18 nuevas plazas para cubrir las necesidades operativas en esta nueva etapa.

Perspectivas a corto y mediano plazo

Actualmente, la planta trata cerca de 400 litros por segundo, aunque tiene una capacidad de 600. Se estima que en un plazo de cinco años se alcanzará su máxima capacidad, por lo que ya se considera necesaria una futura ampliación.

La concesión originalmente otorgada a la empresa privada tenía vigencia hasta el año 2032, pero ante el incumplimiento y el riesgo ambiental, el municipio decidió poner un alto.