En la Opinión de El Profe. – La diputada Yussara Canales perdió el oremus
De los principios que presume a la práctica que traiciona. Puerto Vallarta necesita una legisladora, no una candidata eterna
Por Nayar Araiza López
Yussara Canales, diputada por el Quinto Distrito de Jalisco con cabecera en Puerto Vallarta, ha perdido totalmente el oremus. Contradice su propio discurso en la máxima tribuna del Estado, donde por una parte se vanagloria de los principios de la 4T, de “no robar, no mentir y no traicionar”, por otra y, “escupiendo al cielo”, fue la primera en traicionar al Partido Verde Ecologista que le dio por segunda vez la curul y al equipo que en campaña lo entregó todo para llevarla al triunfo.
No perdamos de vista algo inobjetable, esta desatinada e inmadura legisladora ganó su elección por los miles de votos del PVEM en el municipio y por colgarse del arrastre del entonces candidato y hoy presidente municipal, el arquitecto Luis Ernesto Munguía, sin ese impulso, difícilmente habría llegado al Congreso.
Hoy, por motivos estrictamente personales, la diputada exhibe sus ambiciones de poder, ya que su agenda se alimenta de animadversiones subjetivas que rayan en el odio, no de diferencias políticas ni en aportar propuestas de solución a los problemas. Y es que en lugar de legislar a favor de Puerto Vallarta y de exigir los recursos que el destino turístico requiere, responsabilidad que se define y se asigna en el propio Congreso con el presupuesto a municipios, se comporta como si estuviera en campaña para la alcaldía, denostar el trabajo del Ayuntamiento y atiza la narrativa de la deficiencia en los servicios públicos.
Sabe perfectamente que esos problemas son herencia de cuando menos tres o cuatro administraciones anteriores que hoy hicieron crisis, y que el propio gobernador del Estado, Pablo Lemus, ya respaldó con proyectos y recursos millonarios para, como él mismo lo dijo, “regresar la grandeza a Puerto Vallarta”.
El enojo de la legisladora tiene origen en los privilegios excesivos que exigió y que no se le concedieron. Sí se le respetaron espacios para su equipo en el Ayuntamiento, pero quería más. La soberbia la carcomió y dejó en evidencia su falta de oficio político. Prueba de ello es que más de la mitad de quienes colocó en el gobierno ya la abandonaron, están trabajando y no ven futuro en quien, con el estigma de la traición, los pretendía arrastrar a una pelea que solo existe en su mente. Lucha, como el Quijote, contra molinos de viento.
Los resultados de su desempeño legislativo son pobres. Su productividad es exigua y varias de sus iniciativas contra el Ayuntamiento de Puerto Vallarta han sido contundentemente rechazadas en votación. Eso demuestra que la mayoría de los diputados, de todas las fracciones parlamentarias, respaldan al presidente Luis Ernesto Munguía, al igual que el gobernador Pablo Lemus.
Sus incendiarios discursos en tribuna no tienen el efecto que ella imagina; fuera de sus propias redes sociales, la diputada Yussara Canales está sola. Más de la mitad de su equipo ya no la acompaña. Llegó por el Partido Verde y ni la dirigencia estatal en Guadalajara la respalda, por el contrario, han expresado su apoyo moral y político al presidente Munguía. Mientras tanto, ella, que presume los principios de la 4T de “no traicionar”, coquetea con Movimiento Ciudadano y con Morena.
Yussara hace de todo, menos legislar por Puerto Vallarta y por el Quinto Distrito. No es el presidente Munguía quien le falla al pueblo, simplemente es ella. Va.
