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Rinconcito de las Confesiones – Cuando la imprudencia pesa más que la tormenta

Las lluvias de esta temporada han dejado calles inundadas y movilidad colapsada, pero también evidencian la imprudencia. Un chofer de transporte público en El Colorado intentó cruzar un arroyo, poniendo en riesgo a sus pasajeros y recordándonos que, frente a la naturaleza, la prevención nunca es opcional.

 

 

Noemí Zamora Reynoso

A veces olvidamos que vivimos en temporada de huracanes, y por lo tanto, de lluvias. Pero la realidad es que el cambio climático ya no es un aviso lejano: está aquí, y cada vez nos enfrenta con un clima más extremo e impredecible.

En las últimas semanas hemos sido testigos de lluvias torrenciales, atípicas, que han dejado como saldo calles anegadas, colonias enteras bajo el agua y, por supuesto, una ciudad con movilidad colapsada.

Sin embargo, más allá de los estragos naturales, también aparecen los actos de imprudencia. El pasado lunes 29 de septiembre, en la delegación de El Colorado, los pasajeros del transporte público vivieron un episodio que refleja claramente lo que significa ignorar las recomendaciones de Protección Civil. El conductor de la ruta Las Palmas decidió atravesar un arroyo, poniendo en riesgo a todos los ocupantes del camión.

No hay vehículo, por grande que parezca, que sea invulnerable a la fuerza de la naturaleza. En este caso, los pasajeros lograron descender a tiempo y evitar una tragedia mayor, pero el camión terminó anegado. Un recordatorio de que las recomendaciones no son un capricho burocrático, sino medidas que pueden salvar vidas.

Ese mismo día, las lluvias dejaron estragos en distintos puntos de la ciudad. Curiosamente, la zona de Ixtapa, que en otras ocasiones ha sido la más golpeada, esta vez “descansó” de las inundaciones. Según los reportes climatológicos, se presentaron dos núcleos de tormenta: uno en el mar, a la altura de Mismaloya y el centro de la ciudad, y otro en San Vicente, en Bahía de Banderas. Se trató de lluvias de intensificación rápida, pero de paso fugaz.

Aun así, lo verdaderamente peligroso estuvo en las calles, donde el agua acumulada se convirtió en una trampa para quienes transitan sin precaución. Y es ahí donde la imprudencia del chofer de Las Palmas nos recuerda que, en temporada de huracanes, la prevención no es opcional: es la diferencia entre regresar a casa o convertirse en noticia.