Puerto Vallarta

Hoy, a 23 años que el huracán “Kenna” rompió el mito de “aquí nunca pasa nada”

Por Noemi Zamora Reynoso

La mañana del 25 de octubre de 2002, los vallartenses despertaron a un nuevo día con la advertencia que el huracán “Kenna” venía pegado a la costa y que se debía estar alerta. Pero la incredulidad y el aquí no pasa nada porque nos protege la montaña”, prevaleció más que la realidad que estaba por pasar. 

El Huracán Kenna fue un evento extremadamente intenso y destructivo, que mostró la vulnerabilidad de la infraestructura costera frente a huracanes categoría 5. Del malecón, playa camarones y  hoteles afectados, como Sheraton, Secrets, Canto del Sol, Las Palmas dieron la nota, con el impacto del oleaje.

Hoy recordamos el Huracán Kenna, categoría 5, que impactó la costa del Pacífico Mexicano el 25 de octubre de 2002; se trata del cuarto huracán más intenso en la cuenca del Pacífico Este y el tercero más intenso en tocar tierra en México.

 

Comparado con huracanes recientes, Kenna provocó daños mucho más severos en Puerto Vallarta. A diferencia de huracanes recientes, como “Priscilla”, Kenna provocó daños severos por olas y viento, afectando hoteles, malecón y vialidades principales.

 

Las alertas y boletines informativos dieron cuenta del desarrollo y trayectoria de Kenna:

  • 21 de octubre: Se forma la depresión tropical 14-E, a 570 km de Puerto Escondido, Oaxaca.
  • 22 de octubre: Se convierte en la tormenta tropical Kenna con vientos sostenidos de 65 km/h y rachas de 80 km/h.
  • 23 de octubre: Evoluciona a huracán categoría 1 a 590 km de Manzanillo, Colima; al final del día, categoría 2.
  • 24 de octubre: Por la mañana muy temprano alcanzó la categoría 4 y por la tarde ya era un poderoso huracán  categoría 5 con vientos sostenidos de 260 km/h y rachas de 315 km/h.
  • 25 de octubre: Se debilita a categoría 4 antes de tocar tierra a 15 km al oeste de San Blas, Nayarit, con vientos sostenidos de 230 km/h y rachas de 275 km/h.

El impacto del oleaje contra el malecón y la franja turística

Desde temprano, el viento y su sonido peculiar se hizo presente; sobre todo en lo que se conoce como franja costera y las colonias que están de la avenida Francisco Medina Ascencio hacia arriba. Pero en la zona de costa, la “Leyenda urbana” de aquí no pasa nada, la montaña nos protege”, se rompe como los símbolos icónicos de nuestra ciudad. Nadie olvida el caballito con el niño se derrumbó. 

Gracias a mi compañero Javier Pérez,  en ese entonces el fotógrafo estrella del periódico que fue a cubrir una agenda ajena al escenario por vivir, se dio cuenta de la magnitud del suceso porque la luz se fue en el lugar donde estaba, en Marina Vallarta. Entonces su instinto, le hizo salir y saber que pasaba y dando tumbos llegó a la zona “cero”, donde captó las imágenes que dieron la vuelta no solo en las páginas del periódico, sino en agencia de noticias. 

Impresionantes olas se pueden apreciar en videos y fotografías, llevándose todo a su paso; cuenta Javier Pérez haber visto como del lobby del hotel Las Palmas, hasta donde pudo llegar gracias a Protección Civil, salió con gran rapidez, el agua como una ola hacia el estacionamiento, la calle de acceso desde la avenida Francisco Medina Ascencio. Y más adelante, ver como los ventanales de COPPEL, subía el nivel del agua hasta tronarlos llevando en su corriente, los productos de la tienda.

El Malecón de Puerto Vallarta  destruido, junto con varias esculturas; hoteles afectados: Sheraton, Secrets, Canto del Sol, Las Palmas; restaurantes, tiendas y viviendas costeras dañadas; símbolos icónicos  en el malecón dañados; se fue la luz eléctrica en toda la ciudad. 

Impresionantes cifras alcanzaron los daños estimados: Más de 5 millones de dólares en hoteles. y daños totales en la ciudad por 250 millones de pesos. Los reportes señalaron que se contabilizaron 52 personas lesionados y una persona falleció por un ataque al corazón por la impresión.

 

La rapiña, el lado oscuro de “Kenna”

En la zona del malecón, las puertas y cristales de los negocios del malecón reventaron, y en el caso de las joyerías, jalaron todos los artículos hacia lo que quedó el malecón. En muchos casos, las joyas con alto valor quedaron entre la arena y las piedras asi que los primeros en llegar fueron los policías. Hay relatos y fotos de cuánto los propios elementos guardaban las joyas en sus bolsillos. 

Para esa hora que ya había pasado, los ciudadanos llegaban intentando ver lo ocurrido y algunos tuvieron también esa actitud de agarrar lo que encontraban. Fue hasta que llegaron los marinos y militares que se cercó el malecón y nadie más pudo pasar.  La rapiña fue parte de los episodios de Kenna.

Como ocurrió en la tienda Coppel en Las Glorias, que al reventar los cristales y salir el agua con todo a su paso. Hubo quienes pudieron llevarse los muebles y artículos que flotaban en el agua. En lo particular, ya no pude ingresar en al malecón; pero si ser testigo y tomar nota de los rostros enfermos por llevarse lo que encontraban aunque estuviera mojado. El lado oscuro de Kenna

 

La visita de Vicente Fox y Marthita 

 

Recuerdo que varios regidores de ese entonces, fueron captados en la zona de desastre por llamarlo de alguna manera, para valorar el impacto y poner manos a la obra sin importar la bandera política a la que pertenecían; Ramón Ruelas, Gloria Palacios, Ignacio Guzmán. Y también los regidores que ya pasaron a mejor vida, Miguel Preciado, Gregoria Robles, Jesús Torres Barrón, Moisés Villaseñor, cuando Pedro Ruiz Higuera era el presidente municipal. En ese entonces, era la reportera de la fuente municipal.

A los días, visitó Puerto Vallarta el entonces presidente de México, Vicente Fox y Martita su esposa. Realizaron un sobrevuelo y después caminaron por el malecón y playa de camarones. Fui de las pocas reporteras que recorrió el andar con la “pareja presidencial”.

Se percataron de los daños a viviendas, comercios y vehículos, incluyendo una casa semidestruida en la playa Camarones. Y escucharon las solicitudes de apoyo de los afectados. Entonces se instituyó el apoyo en programas de vivienda y generación de empleo temporal en áreas dañadas. 

Y en mi memoria quedó la frase de Vicente Fox, con esa voz fuerte, “Vallarta jala”, al reconocer que la afectación era en una zona muy específica y que más del  90% del comercio y turismo no resultó afectado. En tres meses, las obras de reconstrucción quedaron listas. Y parecía que en Puerto Vallarta no pasó nada.  

 

Los tres huracanes poderoso de los meses de octubre con nombres de mujer 

 

A las generaciones más recientes ya les toca recordar al  Huracán Lidia, ocurrido el 10 de octubre de 2023. Tocó tierra cerca de Puerto Vallarta como huracán categoría 4, generando fuertes vientos y lluvias intensas. Las afectaciones fueron inundaciones y daños en calles y propiedades.

Se estimó que el impacto significativo en la región, aunque la ciudad no fue directamente atravesada por el ojo del huracán.

Y desde luego las secuelas del  Huracán Priscilla, hace apenas unas semanas, que pasó cerca de la costa de Puerto Vallarta, causando oleaje alto e inundaciones en el malecón y zonas costeras. El impacto fue menor comparado con Lidia porque no tocó tierra directamente en la ciudad.

 

Por eso, hay una historia y un antecedente: Kenna mostró la vulnerabilidad de las zonas costeras frente a huracanes La coordinación entre autoridades y población permitió mitigar daños mayores y establecer medidas de recuperación y apoyo a los afectados. EL antes y después.

Y sin embargo, se siguió permitiendo la construcciones en zonas aledañas a ríos y arroyos, lo que significa el riesgo. La población está mejor o más preparada? Las redes sociales permiten hoy, a diferencia de 2002, informar en tiempo real. Sin embargo, no hay empatía con la información o quizá saturación de información que hacen caso omiso a las advertencia. 

Y si no pasa nada, o ni siquiera llueve, se señala a los medios de comunicación de amarillistas y mentirosos. Si es verdad que hay quienes sin ser periodistas, mal informan. La realidad es que la prevención y autoprotección es parte de la protección civil que debemos hacer en comunidad. 

Hoy a 23 años de Kenna, la historia no debe olvidarse y reflexionar si estamos o no preparados para la emergencia que representan los huracanes, con una población mayor, con más construcciones y con la fallida leyenda de que, ”aquí no pasa nada porque nos protege la montaña”.

 

Texto: Noemi Zamora Reynoso.

Fotografías: Javier Pérez