En la Opinión de El Profe – Cuentas claras en la UAN: 2025 sin “rescates” extraordinarios
• Austeridad, disciplina y subsidios a tiempo: la Rectora Norma Liliana pone la casa en orden. Ahora toca reconocerlo.
Por Nayar Araiza López
La Universidad Autónoma de Nayarit no pedirá recursos extraordinarios para cerrar 2025. Así, sin rodeos. La rectora Norma Liliana Galván Meza lo dijo frente a los medios y lo sostiene sobre números, las medidas de austeridad y las proyecciones financieras alcanzan para cubrir las prestaciones de fin de año, siempre y cuando lleguen en tiempo y forma los subsidios ordinarios federal y estatal. “Esperamos poder tener un cierre favorable”, afirmó categórica.
En este contexto, a ver si ahora sí, todos los que con total irresponsabilidad y saña, que rayó en la violencia de género, que la han etiquetado de “corrupta”, de ser títere de su “marido” o de la FEUAN (cuando Daniel Maldonado fue líder estudiantil hace dos décadas), los que repiten que “protege aviadores”, que “se roba el dinero” o que “la UAN no tiene llenadera”, se atreven a reconocer un dato elemental, en la actualidad hay orden en las finanzas universitarias. Les guste o no, el resultado está a la vista.
Igualmente valdría que el gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero, que en ocasiones ha sido mal informado por algunos “asesores malévolos”, y también ha señalado duramente a la rectora y a la universidad, esperamos que esta vez ponga el oído en la fuente correcta, reconociendo públicamente también este gran logro.
Y es que después de más de una década de incertidumbre, en donde la universidad ha cargado con un descrédito que no nació en esta administración, sino que ahí están los nombres de los exrectores Juan López Salazar y Jorge Ignacio Peña González, bajo cuyo periodo la institución cayó en la peor crisis financiera de su historia. De ese pantano se está saliendo con tijera, disciplina y transparencia. Hoy ya se ve “luz en el camino”.
Por lo que con la misma dureza con la que descalificaron que “no se podía” y que “los universitarios no desquitan el sueldo”, hoy corresponde medir con la misma vara para reconocer el buen manejo. No es una medalla para la vanidad; es oxígeno para la institución, certeza para clase trabajadora universitaria, para la sociedad que sostiene a su universidad.
Se acabaron al menos este año, los sobresaltos del “boteo” de último minuto. Queda la condición clave: que los subsidios ordinarios lleguen puntuales. Si el dinero público fluye como debe, la UAN cerrará sin pedir favores. Y cuando eso ocurre, lo correcto, lo decente y lo universitario es decirlo en voz alta. Así que esos recalcitrantes detractores de la UAN y la Rectora, les toca reconocerlo. Va.
