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En la Opinión de El Profe – La mal llamada Cuarta Transformación confundió la paz con la omisión

• México al borde entre la impunidad y el desencanto; regalan tarjetas, reparten slogans, cuando el país se incendia;  Una nación sin rumbo en seguridad y la falsa solución del dinero regalado

 

La inseguridad está desbordada en la nación, secuestros, cobro de piso, asesinatos, narcotráfico, robos, huachicol financiero y extorsión, son el pan de cada día, de un país que sangra por todas sus heridas. Y no, aunque les incomode y no lo quieran reconocer, “no es culpa de Felipe Calderón ni del viejo cuento del PRIAN” o el “neoliberalismo”, indiscutiblemente es el resultado de la impunidad y de una estrategia fallida que se resume en aquel disparate de “abrazos y no balazos” del expresidente AMLO, que terminó siendo un permiso tácito para que el crimen organizado corra con ventaja y que lo fortaleció. Esto es obra y gracia de la mal llamada Cuarta Transformación que impulsó una política de seguridad que confundió la paz con la omisión.

Regalar dinero tampoco es solución, es un paliativo caro, efímero y profundamente irresponsable. Las manifestaciones que brotan en las calles no son berrinches de “ultraderecha”, por favor, la gente, en su mayoría, ni sabe ni entiende qué es eso, como ahora se quiere hacer creer desde el púlpito oficial de “las mañaneras”, son el grito de una sociedad harta, que ya no compra el cuento de que el dinero regalado sustituye al trabajo digno, ni que el clientelismo es sinónimo de justicia social.

La gente no necesita limosnas, necesita seguridad, salud, educación y empleo. Y eso no se logra con tarjetas, sino con Estado fuerte e inversión privada. Lo que sí entienden los ciudadanos es su vacío en el bolsillo, su miedo al salir a la calle, su hartazgo ante un gobierno que pide paciencia mientras se le incendia el país. La inconformidad social es genuina, es amplia y es creciente. El país no necesita más slogans, necesita resultados. Urge un viraje real, no cosmético. Combatir al crimen con inteligencia, no con ocurrencias. Apostar por la inversión privada, no por la estigmatización del que emprende.

La presidenta Claudia Sheinbaum debe dar un giro total y urgente, cambiar su narrativa, asumir la realidad y corregir políticas públicas que simplemente no funcionan, ahí está la muestra con el movimiento Generación Z, los jóvenes siguen sin oportunidades reales de vida, sin empleos dignos ni bien pagados y con falta de recursos para ingresar a la educación superior.

Urge enfrentar a la delincuencia con firmeza, sin simulaciones, y al mismo tiempo generar condiciones reales para que la inversión privada, esa que sí crea riqueza y empleos, vuelva a confiar en México. Seguir apostando al modelo de regalar dinero, que llegará el día no alcance, es condenar al país a un colapso fiscal que, cuando estalle, lo pagará la clase media. Esa misma clase media a la que desde el poder desprecian, mientras los altos mandos de MORENA y los hijos de López Obrador, viven como los fifís más fifís del planeta. Va.