Educación

La Secundaria 15 despide a Pedro Irwing: “Una luz que seguirá dando vida”

Por Noemi Zamora Reynoso

La mañana de este martes 18 de noviembre de 2025, en la Secundaria Técnica No. 15 “La Pesquera” estaba cargada de un ambiente distinto. No era el habitual murmullo previo a los actos escolares, sino uno más ligero. La comunidad estudiantil se reunió no solo para inaugurar un nuevo bebedero, instalado por Seapal Vallarta y Gobierno Municipal; sino para enfrentar una pérdida que aún nadie terminaba de asimilar: la muerte del joven estudiante Pedro Irwing Cristóbal Jiménez, de 2° grado «D», turno matutino.

Pedro Irwing Cristóbal Jiménez falleció después de varios días en coma; sufrió un fuerte golpe en la cabeza al caer de la bicicleta, mientras descendía por la pendiente que hay en el mirador en el centro de Puerto Vallarta, una práctica riesgosa. Y aunque estuvo hospitalizado en Guadalajara, su cuerpo no resistió.

El inspector de zona, Juan Carlos Santos Esparza, quien por años fue el director de esta secundaria, parado en la mitad de la cancha, tomó la palabra con un gesto que evidenciaba el duelo compartido. Con voz serena, reconoció que la escuela estaba atravesando un día difícil.

“La Secundaria 15 está de luto… Pedro Irwing ya no se encuentra con nosotros”, expresó, provocando un lamento colectivo entre estudiantes y maestros. En especial con los de su grupo, justo desde donde se transmitía en vivo el evento. El silencio invadió a sus compañeros de clase.

Pero en medio del dolor surgió un acto de profunda humanidad. Los padres del joven decidieron donar sus órganos, un gesto que el inspector describió como una lección de amor.

El mensaje hacia la comunidad fue claro: apreciar la vida, ser responsables y atender las recomendaciones de maestros y familiares. Entre los murmullos de tristeza, el profesor Juan Carlos Santos pronunció una frase que quedó suspendida en el aire como un consuelo tenue:

“Irwing, donde quiera que se encuentre, sea una luz para ustedes.”

La directora del plantel, Rebeca González Martínez, también tomó la palabra. Dijo que era un día lleno de emociones encontradas, de orgullo por los logros de la escuela, el bebedero esperado y de profunda tristeza por la ausencia de Pedro.

“Cada alumno es parte de la vida de los maestros”, expresó, reconociendo que la partida del joven dejaba un vacío difícil de llenar.

Como un acto simbólico y final, la directora realizó el pase de lista. Cuando pronunció el nombre de Pedro Irwing Cristóbal Jiménez, el silencio que siguió retumbó en todo el plantel. No hubo respuesta, pero sí un eco de respeto, amor y despedida.

“Irwing siempre estará en nuestros corazones y hoy da vida a los demás”, concluyó, dejando claro que la luz del joven continuará brillando en quienes reciban el regalo de sus órganos y en la memoria de quienes compartieron sus días en la escuela.

Así fue el homenaje para este adolescente, en su escuela, donde los estudiantes aspiran al éxito, gritaron al unísono, como el slogan con el que a diario acuden a sus clases de secundaria. Irving Cristóbal, descanse en paz. (Noemi Zamora Reynoso).