En la Opinión del Profe – La deuda pública de Nayarit es un monumento a la irresponsabilidad
Con el respaldo de la presidenta de México, el Estado recibirá los recursos necesarios para pagar adeudos a la burocracia y al magisterio
Por Nayar Araiza López
(Este texto no es IA)
Sobre la deuda pública y la crisis financiera que ha impedido el pago oportuno de sueldos y prestaciones a la burocracia y al magisterio, el Gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero habló con claridad, en una reunión de información de sus acciones, ante la clase política estatal efectuada en Casa Nayarit este 6 de enero, en donde con números crudos que expuso el Secretario de Finanzas, Julio César López Ruelas, se explicó ampliamente que la crisis no es coyuntural, sino estructural y no apareció ayer; y es que la crisis financiera es el resultado de gobiernos del pasado que confundieron el poder con la chequera; que crearon plazas y prestaciones sin respaldo presupuestal; que endeudaron a Nayarit sin pensar quién pagaría la cuenta y que administraron el patrimonio público como botín político.
La deuda pública de Nayarit es, sin exagerar, un monumento a la irresponsabilidad. Su origen se remonta a 2005 y, lejos de corregirse, se agravó en 2018 con una renegociación que añadió casi mil millones de pesos y extendió el problema por 25 años más. Negociar deuda no es sanear finanzas, es administrar la mentira. Entonces mientras presumían “orden”, los intereses devoraron el presupuesto y condenaron al Estado a pagar eternamente sin reducir el capital. A esto hay que ponerle nombres, por lo que indiscutiblemente los responsables son Ney González Sánchez, Roberto Sandoval Castañeda y Antonio Echevarría García.
Navarro tampoco llegó con las manos vacías. Anunció que, con el respaldo de la presidenta de México, la administración estatal recibirá, vía la Secretaría de Hacienda, 800 millones de pesos de adelanto de un mes presupuestal; además, se recurrirá a un crédito de corto plazo por 240 millones y a recursos de la recaudación estatal para completar los mil 250 millones de pesos necesarios para cubrir salarios de las y los trabajadores del Estado.
Luego entonces, pese a las duras críticas y a la comprensible molestia del magisterio y de la burocracia estatal. Y sí, hay enojo. Hay molestia legítima. Pero también hay una verdad incómoda, esta crisis no la provocó quien hoy la enfrenta que es el Gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero. La diferencia es que ahora se habla de frente, se muestran los números y se intenta apagar un incendio que otros dejaron ardiendo.
Porque la deuda no se hereda como un trámite administrativo, sino que se padece como una condena política. Y Nayarit lleva demasiados años pagando los excesos de unos cuantos. Va.
