En la Opinión de El Profe – El caso Brayan Quintero y la mezquindad disfrazada de “crítica”
La mezquindad detrás de un accidente que quisieron inflar a escándalo. El relevo de un coordinador convertido injustamente en carnada de especulación que suplanta el oficio periodístico
Mi amigo Brayan Alejandro Quintero fue removido de la Coordinación de Comunicación Estratégica, mejor conocida como Prensa del Ayuntamiento, dentro de los enroques que el presidente Héctor Santana ha aplicado desde el inicio de su administración. Es una política de rotación que no sorprende, ya que varios funcionarios han pasado por ajustes similares. En este caso, la relación con los periodistas exigía un perfil distinto, más político que operativo, que es lo que caracteriza a Brayan, la operatividad y las relaciones públicas, ya que se ha formado en la trinchera del fotoperiodismo, recordar también que siempre ha sido un soldado leal al proyecto del hoy alcalde, en las buenas y en las malas.
Hasta ahí, todo normal. Lo anormal vino después. Ya que algunos portales y redactores de notas, con más hambre de clics que de rigor, difundieron una versión inflada, disfrazada de crítica al Presidente Héctor Santana, donde prácticamente insinuaban que se estaba “encubriendo” delincuentes. La historia, contada con mala leche, aseguraba que Brayan andaba “pistiando” en una camioneta oficial del Ayuntamiento y que había chocado. Todo falso.
El accidente sí ocurrió, pero la camioneta no iba manejada por personal del ayuntamiento, ya que fue un tercero que está sujeto a una investigación de la Fiscalía. Brayan no iba manejando, no iba de tripulante y no hubo uso indebido de recursos públicos ya que simplemente por un error que «no ordenó» Quintero, tuvo acceso al manejo de la camioneta. La oficina de Comunicación Social no maneja unidades ni presupuestos voluminosos, ni nada que permita sostener semejante cuento. Fue un percance vial afortunadamente sin fallecidos, y si los tripulantes iban o no alcoholizados, eso lo determinará la investigación correspondiente.
Quienes cubrieron el accidente fueron tres compañeros de nota roja, conocidos por todos “El Chino” y “Samuel”. Ellos, por amistad y solidaridad, avisaron al propietario del vehículo. No circularon fotos. Si alguien lo hizo, fueron agentes de tránsito desleales que venden información al mejor postor.
Lo verdaderamente reprobable es que compañeros comunicadores aprovecharon el percance para especular con saña, mezquinamente, con tal de “chingar” a Brayan y presionar al Presidente por chayotes que no han podido cobrar. Esa es la parte que indigna. Yo mismo me preocupé, le marqué, me respondió y estaba bien. El responsable del accidente tendrá que asumir las consecuencias, como corresponde cualquier infracción, incluso se encuentra detenido.
Cuando un periodista amigo se ve involucrado en un percance, lo que toca es solidaridad, no carroña. Y si el Presidente Héctor Santana lo movió por este episodio, cosa que no me consta, habría que recordar que hay otros funcionarios con faltas mucho más graves, como aquellos que andan pidiendo “moches” en temas de seguridad, tránsito y vialidad. Esos sí desfilan con la “pedidera”.
Pero que indiscutiblemente el caso Brayan Quintero, fue una mezquindad disfrazada de “crítica”, de un accidente que quisieron inflar a escándalo, porque simplemente fue un relevo de un coordinador convertido injustamente en carnada de especulación que suplanta el oficio periodístico. Toda mi solidaridad a Brayan Quintero. Va.
