En la Opinión de El Profe.- Citlali Huerta: la regidora que incomoda porque sí cumple
Por Nayar Araiza López
Citlali Huerta: la regidora que incomoda porque sí cumple. Entre iniciativas de fondo y trabajo territorial, su desempeño desarma narrativas y ciertas críticas
En tiempos donde la figura del regidor suele reducirse a un asiento ornamental dentro del Cabildo, la Arquitecta Citlali Huerta Peña ha optado por el camino menos cómodo, el de trabajar. Y trabajar bien. La regidora del Partido Movimiento Ciudadano ha sostenido, desde el inicio de su encargo, una convicción que hoy parece contracultural, simplemente cumplir con la Ley Municipal y con la gente.
Su labor no se ha quedado en discursos. Ha presentado iniciativas de ordenamiento urbano, propuestas para actualizar reglamentos clave, como el de comercio en la vía pública, autoridades auxiliares, instalaciones deportivas y el de construcción y zonificación, ha impulsado acciones que atienden problemáticas reales de Bahía de Banderas. No es casual que el propio presidente municipal, Héctor Santana, en varias ocasiones haya reconocido públicamente su desempeño. En un cabildo donde la simulación suele pasar desapercibida, el trabajo serio resalta.
Pero quizá donde más se nota su mano es en el territorio. Sin presupuesto propio, porque como regidora no lo tiene, la Arquitecta Citlali ha gestionado apoyos que van desde sillas de ruedas, andaderas, bastones y aparatos auditivos, hasta pañales, leche y tinacos a bajo costo mediante la Congregación Mariana Trinitaria. Ha organizado jornadas de salud visual y entregado mochilas y útiles escolares. Estas no son acciones aisladas, indudablemente son parte de una línea de trabajo que entiende que la política también se construye desde lo cotidiano.
En materia de atención a mujeres, impulsó en el Cabildo la creación de un refugio temporal para víctimas de violencia. No es un gesto menor. Es una apuesta por la vida y la dignidad en un municipio donde la violencia de género sigue siendo una herida abierta.
Quienes la conocen saben que Citlali Huerta no llegó a la política para improvisar. Arquitecta de profesión, empresaria, madre de familia y luchadora social, su trayectoria no depende del cargo que ocupa. No necesita de la política para vivir; por eso su sueldo termina, una y otra vez, convertido en apoyo para otras personas. Esa independencia económica, que es tan rara en la vida pública, explica también por qué incomoda. Porque no se presta a los juegos de siempre. Porque no negocia principios. Porque no se dobla.
Participó en proyectos de mejora urbana, diseñó techumbres y paradas de transporte en distintas localidades, y ha mantenido una presencia constante en las comunidades. Su trabajo, guste o no, está a la vista. Y cuando el trabajo es evidente, las críticas sin fundamento suelen revelar más de quien las lanza que de quien las recibe.
Algunas de esas críticas ya rayan en violencia política de género. Y ahí no hay matiz posible, se denuncia, se nombra y se enfrenta. Mi solidaridad con mi amiga Citlali Huerta. No por amistad, que la hay, sino porque la política necesita más perfiles que cumplan, no menos. Indiscutiblemente podemos afirmar que Citlali Huerta, es la regidora que incomoda porque sí cumple, y es que, entre iniciativas de fondo y trabajo territorial, su desempeño desarma narrativas y ciertas críticas. Va.
