Rinconcito de las Confesiones – ¿Dónde están los demás reporteros? Una sesión de Cabildo singular
Por Noemí Zamora Reynoso
La pasada sesión de Cabildo del Ayuntamiento de Bahía de Banderas, celebrada el 7 de julio, fue una jornada particularmente especial por muchos aspectos dignos de destacar: el desfase en los horarios; la primera sesión del alcalde interino, Israel Santillán, y de la secretaria general, Ciola Arévalo, con los «detallitos» para realizarla como marca la ley; y el abordaje de temas que, por momentos, resultaron incómodos.
Pero esta vez, por alusión, me centraré en la duda del regidor Milton Martínez al hacer su primera participación en la sesión edilicia, casi una hora después de haber comenzado la jornada, poco después de las 3:00 de la tarde. Dijo así:
«Primero quiero agradecer a dos medios de comunicación que nos quedan. Muchas gracias por acompañarnos en esta sesión del honorable Cabildo. Me pregunto: ¿dónde están los demás?»
Para empezar, hay que mencionar que, a diario, Comunicación Social envía la agenda pública de los eventos para los que solicita cobertura. Para esta sesión de Cabildo, la cita fue a las 12:00 del mediodía. Varios colegas estuvimos a la hora señalada. Sin embargo, entre el festejo (bien merecido, por cierto) del cumpleaños de la regidora Citlalli Huerta y la sesión previa, el inicio formal ocurrió hasta las 2:30 de la tarde.
Por eso muchos colegas decidieron retirarse para continuar con sus actividades. Además, ya era la hora de los sagrados alimentos. El regidor Milton saludó a varios de ellos; claro que se dio cuenta de que había más reporteros. Pero el tiempo vale oro y hay otros compromisos que atender.
Aun así, tres decidimos esperar. La sesión transcurrió casi una hora enfocada en un solo tema y, por cierto, se notó una falta de pericia, conocimiento o experiencia (aún no sé cuál de las tres) en la conducción de las sesiones. Por más que Carlos Sánchez García, de la Secretaría General, se esforzaba por apoyar, e incluso el propio alcalde «Santi», quien conoce muy bien la función, un colega terminó desesperándose y salió corriendo para atender un llamado de la nota roja.
Cuando el regidor expresó su duda, solo estábamos presentes dos medios de comunicación. Al cabo de un rato, mi colega también se retiró porque, con tantas horas de desfase, ya había llegado la hora de su siguiente entrevista.
Así que solo Metrópoli Bahía (quien escribe) permaneció casi hasta el final. Y digo «casi» porque, después de tres horas de sesión, ya me dolían los pies y la espalda de permanecer tanto tiempo de pie. Desde una banca en el patio de la Presidencia Municipal seguí el resto de la transmisión por Facebook.
Pero hay algo más que debe decirse.
Las sesiones de Cabildo han dejado de ser atractivas para la cobertura presencial, y no porque no sean importantes o de interés para el público que nos sigue. El problema es otro. En primer lugar, casi siempre comienzan mucho después de la hora convocada. A veces media hora tarde, otras una hora, y en esta ocasión fueron más de dos horas de retraso.
Ya dentro de la Sala de Cabildo tampoco hay espacio suficiente para trabajar. Los asistentes de los regidores, que generan contenido para sus páginas personales, también ocupan lugar. En esta ocasión conté, al menos, cinco, además del personal de la Secretaría General. Además la pared frontal se convierte en una pantalla para vista del pleno, y un espacio menos para poder estar.
No hay dónde sentarse ni siquiera un momento. Permanecer tantas horas de pie termina pesando, física y anímicamente. Además, colocarse detrás de los regidores resulta incómodo: ellos tienen su espacio y, literalmente, uno termina pegado a la pared.
Desconozco cuál era el fondo del comentario del regidor, si llevaba jiribilla o no. Lo cierto es que no hay respeto por el tiempo de quienes acuden, incluyendo a las y los propios ediles, que también son citados con mucha anticipación.
Ya he visto gestos de hastío, cansancio y hasta desesperación de regidores y regidoras por los tiempos de espera. Pero ni modo, para eso les pagan y deben estar; es parte de su obligación. (Aunque también hay quienes se han retirado antes de que concluya la sesión).
Imagínense los reporteros, que no tenemos nada que nos obligue a permanecer ahí, salvo el interés de informar. Y cuando no hay respeto por el tiempo de los demás, resulta fácil entender por qué, al final, solo queda un periodista cubriendo la sesión de Cabildo.
Ignoro por qué no son puntuales. Si ya saben que habrá una sesión previa, quizá a la prensa deberían citarla más tarde. Pero bueno, son gajes del oficio. Y si queremos irnos a seguir trabajando, descansar o simplemente ir a comer, esa ya es una decisión de cada quien.
Yo, por lo pronto, estaré siempre que pueda y mientras me permitan ocupar un lugar, junto con mi tripié, en la Sala de Cabildo. Aunque, siendo sincera, resulta mucho más cómodo seguir la transmisión por redes sociales.
