Puerto Vallarta

Rinconcito de las Confesiones – Los rostros detrás del plantón de El Pitillal

Los rostros, historias y protagonistas del plantón en el crucero de El Pitillal, en Puerto Vallarta, en una nueva entrega de Rinconcito de las Confesiones.

 

 

Noemi Zamora Reynoso

 

La convocatoria al plantón y después a la  marcha se difundió al menos una semana y media atrás. Lo organizaron los familiares de dos chicas que desaparecieron el 27 de julio de su lugar de origen Acatlán de Juárez, Jalisco, y que por su propia investigación, saben que llegaron a Puerto Vallarta.

 

Se trata de Violeta Alejandra Santana Bueno y Melissa Anahí Carranza Contreras adolescentes de 20 años de edad.

 

Con apoyo de los colectivos de personas desaparecidas en Puerto Vallarta y Bahía de Banderas, el plan fue hacer un plantón en la avenida principal de Puerto Vallarta, en el punto más álgido de la ciudad, el crucero de SAMS.

Y después una marcha al malecón y una búsqueda,  casa por casa, preguntando por ellas. 

 

La familia y amistades llegaron un día anterior para estar listos; incluso ofrecieron agua y taquitos de canasta a quienes se solidarizaron en el plantón; personas que también sufren por un familiar desaparecido.

 

El plantón comenzó puntual a las 10 de la mañana, hubo difusión en redes sociales e invitación a medios de comunicación; aunque hay muchas notas en las redes sociales, fuimos pocos.

 

Al estar presente desde el inicio, tomamos nota y se registró en las transmisiones de Metrópoli Bahía, el malestar y descontento ciudadano. Muy pocos se solidarizaron. El antecedente en Puerto Vallarta es el plantón de enero del presente año, con una duración de 36 horas continuas, fue devastador para la vida del puerto en una etapa vacacional. 

 

En aquella ocasión, la exigencia fue justicia por la muerte de Clarisa, por parte de la familia y amigos; pero también un grupo autodenominado como “revoltosos”. Fue un desastre para la ciudad y el turismo. 

 

Con ese recuerdo, los automovilistas reaccionaron molestos. Se cruzaban por el camellón golpeando sus autos. Hubo un individuo que decidió aventarse contra los manifestantes; afortunadamente logran esquivar la camioneta blanca y huyó a gran velocidad por la avenida principal. Los elementos de vialidad y policías solo observaron.

 

Desde la avenida Prisciliano Sánchez lograron llegar varios vehículos, a pesar de que ya había un retén en avenida Universo en la Aurora. La mujer al volante al ver que no la dejarían pasar, se bajó del auto y con un lenguaje vulgar arremetió contra las personas que se cubrían con la manta que mostraban. Un joven tuvo que dar pasos atrás, porque la mujer iba decidida a dar el golpe. Los policías tampoco hicieron nada para detenerla. Solo observaban.

 

El claxon de los autos, ese sonido que significa una agresión, se escuchó una y otra vez y la frase común y corriente que se usa para “mentar la madre”. Los gritos de lárguense, vayan a la presidencia, a la fiscalía, no chinguen, etc, etc, se repetían una y otra vez. 

 

“Chinga tu madre”, me dijo un hombre con rostro desencajado y casi escupiendo por el enojo. Mi posición cerca a las madres buscadoras me costó el insulto. 

 

Una señora acompañada por un niño, iba caminando quien sabe desde donde, se detuvo para decirles que se fueran que ya dejaran pasar los autos, con expresión de enojo. 

 

“Yo las entiendo, pero no son las formas, afectan a muchos”. Sin embargo hubo réplica: “Si fuera su hijo el desaparecido estaría aquí con nosotros, cuídalo”, lo que le molestó de sobremanera. 

 

Comenzaron los insultos y la cercanía entre ellas era cada vez más riesgosa. Y los policías, con su rostro serio, solo las veían. Horas después entiendo que tenían indicaciones de no intervenir a menos que se saliera de control la situación. 

 

Claudia, la mamá de Violeta también respondía a los insultos, su argumentó: “estoy buscando a mi hija”. Y cada vez que pasaba un episodio, lloraban quienes defendían su proceder. 

 

“No nos entienden, no saben lo que es no tenerlos con nosotras”, decían entre lágrimas.

 

Así transcurrieron casi tres horas, antes que los representantes de la Secretaría General de Gobierno de Jalisco y la Comisión Ejecutiva Estatal de Atención a Víctimas de Jalisco, llegaran a dialogar y convencer que debían liberar las avenidas. Hasta que dos rostros conocidos se presentaron en el sitio del plantón y que llamaron poderosamente la atención, sobre todo por su postura.

 

Primero, una catedrática universitaria y que al parecer se especializa en temas de violencia de género contra la mujer, que caminaba como muchos por no haber movilidad vehicular. Se detuvo para reprochar a las madres buscadoras, que al manifestarse afectan a la ciudad. Hubo prudencia; pero al ver a reporteros, prefirió irse y ya lejos tomar fotos del momento. 

 

Sin embargo, Carlo Iván Gómez Pérez, director de CANACO de Bahía de Banderas y Compostela, es decir del estado de Nayarit; pero con residencia en Puerto Vallarta, llegó con tono respetuoso; pero no su discurso.

 

Con lentes oscuros y en posición de súplica, llegó directamente con Claudia Bueno, la madre de Violeta, una de las chicas desaparecidas, motivo del plantón.

 

Y al mismo tiempo repetía que esto ya estaba provocando afectación al destino turístico.

 

Cuando la madre buscadora le decía que también tenía una afectación económica por venir a buscar a su hija al puerto. Pero él, que insistía en saber cuanto tiempo más estarían en el crucero, le dijo: “Están afectando el orden económico”.

 

Si Carlo Iván no se dio cuenta, la estaba re victimizando, porque además le aseguraba que ya estaba demorado.  

 

“No me malinterprete, pero están en un puerto turístico. Soy empático y respaldamos a esta mujer fuerte, pero si ha habido afectación”. 

 

Al darse cuenta que ya estaba rodeado de reporteros y que el colega corresponsal de El País y El Universal le hablaba de lo que representa la desaparición forzada de personas en México, el presidente de CANACO en municipios de Nayarit, decidió irse, casi corriendo movimiento la cabeza negativamente para luego detenerse a hablar con policías. 

 

Quedó demostrado que no es un buen mediador y mucho menos empático. 

 

Después de un rato, aceptaron la mesa de diálogo, y se retiraron del lugar para liberar las avenidas. Con lágrimas en los ojos, la Sra. Claudia Bueno reconoció que nunca fue objetivo afectar a nadie, pero sí dijo que la gente de Puerto Vallarta es muy grosera

 

 

“Muy mala la respuesta de la gente en Puerto Vallarta. No fue la intención de molestar a nadie, pedimos solidaridad”, dijo llorando. 

 

La invitación al plantón estuvo en redes sociales, lo difundieron los colectivos de madres buscadoras. La Fiscalía de Jalisco tenía conocimiento, al igual que el gobierno local, destinando policías y patrullas. Pero no hubo un protocolo de actuación ni tampoco operativo vial.